El Cacique construyó una identidad reconocida dentro y fuera de la cancha.
Pocos clubes en Sudamérica tienen una identidad tan reconocible como Colo-Colo.
Desde su fundación en 1925 por David Arellano y un grupo de jóvenes jugadores rebeldes que buscaban profesionalizar el fútbol chileno, el club comenzó a construir una imagen distinta: competitiva, popular y profundamente ligada a la identidad chilena.
Con el paso de las décadas, Colo-Colo dejó de ser solamente un equipo de fútbol. Se convirtió en un símbolo cultural.
La imagen del cacique, la camiseta blanca, el escudo negro y la frase “Eterno Campeón” forman parte del imaginario colectivo de millones de personas.
La evolución de la marca alba también fue acompañada por hitos deportivos históricos: la final de Libertadores de 1973, la Copa Libertadores de 1991 y los 34 campeonatos nacionales.
Hoy Colo-Colo es una marca transversal, capaz de unir generaciones completas alrededor de una misma pasión.
Y en ese universo, productos como Pisco Eterno encuentran un territorio natural: tradición, celebración y orgullo popular.
Fuente Imagen: colocolo.cl
Historias que perduran por quienes viven el espíritu albo
La Copa Libertadores que cambió para siempre la historia del fútbol chileno.
Cada campeonato cuenta una parte de la historia del Eterno Campeón.
El Cacique construyó una identidad reconocida dentro y fuera de la cancha.